Blog del Presidente de FEMEVAL

CÓMO SER EMPRESARIO Y NO MORIR EN EL INTENTO

Parece que emprender está de moda. Una actividad clave que ha pasado a formar parte de todos los discursos políticos y económicos como posible solución para descongestionar las grandes bolsas de desempleo.

En la mente de todos está conseguir una nueva generación de empresarios que aporten nuevos empleos y riqueza, así como apoyar la vocación empresarial de los jóvenes para que sorteen la precarización que la crisis les ha impuesto.

De esta apoteosis de emprendimiento se han contagiado también las entidades financieras que, por fin –sí señores, por fin-, han abierto sus líneas de crédito a las pequeñas y medianas empresas, y parece que empiezan a ver en ellas un segmento prioritario o estratégico para intentar ganar clientes. Enhorabuena, nunca es tarde para reaccionar.

FEMEVAL también se ha sumado a esta corriente, al haber sido acreditada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo como Punto de Atención al Emprendedor PAE. El objetivo: facilitar la creación de nuevas mercantiles, el inicio efectivo de su actividad y desarrollo, prestándoles servicios de información, tramitación de documentación, asesoramiento, formación y apoyo a su financiación. Asimismo, como PAE ponemos a su disposición nuestro bagaje en materia de fiscalidad, contratación laboral, internacionalización, investigación, desarrollo tecnológico e innovación, cooperación empresarial, etc.

Este apoyo que brindamos a las iniciativas empresariales, lo hacemos con el convencimiento de que todo emprendedor es un empresario en potencia y no un simple concepto de moda. Es, ante todo, el empresario de todos los tiempos, el de ayer, de hoy y del mañana, el de las segundas y terceras generaciones. Es el que, con un gran esfuerzo diario, sabe amoldarse a los nuevos escenarios, adaptarse al avance tecnológico, integrar fórmulas estratégicas de gestión y, sobre todo, sembrar y recoger los frutos de un árbol no tan fácil de plantar.

Además, como ya señalé en la pasada edición de los Premios FEMEVAL, -y cito literalmente-, “el verdadero emprendedor, no es tan sólo el que crea una nueva empresa. Existen miles de empresarios, con empresas constituidas desde hace muchos años, que tienen que innovar a diario, redefinir sus empresas, mantenerlas con su esfuerzo, y la mayoría de las veces a duras penas. Y que también aspiran a que el legislador les apoye en su desarrollo, crecimiento e internacionalización como a los nuevos emprendedores, y a los que, además de apoyo, bien les vendría también un poco de reconocimiento”.

Si la creación de nuevas empresas o el mantenimiento de las actuales es una de las alternativas para acabar con la crisis, el camino a seguir está bastante claro. Necesitamos que la sociedad y los dirigentes políticos confíen aún más en nuestra labor. Porque como empresarios continuamos dándolo todo, pero seguimos sin ver recompensado nuestro esfuerzo.

Por eso, y para no morir en el intento, sólo pedimos una mayor sensibilidad hacia los que de verdad tenemos la capacidad, la valentía y el coraje para sacar a flote este barco. En este recorrido, la Administración tiene mucho que decir y hacer para impulsar, además del emprendimiento, políticas, sobre todo industriales, que nos dignifiquen, prestigien y nos permitan seguir subiendo peldaños hacia la recuperación.

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