Blog del Presidente de FEMEVAL

LA APERTURA AL EXTERIOR, ¿NUESTRA ASIGNATURA PENDIENTE?

Dicen que las oportunidades no se buscan, sino que hay que aprovecharlas porque es probable que no vuelvan a aparecer. Alguna de ellas nos las está brindando la crisis para abrirnos al exterior, una ocasión que no debemos desestimar ante un mercado local, hasta la fecha, estancado.

Por eso, ahora nos toca a los empresarios hacernos un selfie. Una autofoto que muestre si realmente la salida a otros mercados continúa siendo nuestra asignatura pendiente.

No cabe duda de que el sector metalmecánico es una de las puntas de lanza en el proceso de internacionalización de la economía española. No sólo en el estricto ámbito del comercio exterior, sino también en materia de inversión en otras economías e implicación de empresas en procesos de desarrollo tecnológico e industrial de carácter transnacional.

Asimismo, se percibe un cambio paulatino de mentalidad en las Pymes y son cada vez más las que entienden que parte de su negocio está fuera. Pero también es cierto que no todas -puede que limitadas por su tamaño o por miedo a lo desconocido- acaban de dar el salto y aprovechar las ventajas que conlleva una comercialización más allá de nuestras fronteras.

Las PYMEs tenemos un papel determinante en la recuperación, pero la reticencia a sumarnos al carro de la internacionalización puede obstaculizar este protagonismo. Es tiempo, por tanto, de dejar de mirarnos el ombligo y lamentarnos y de salir de nuestra zona de confort, porque la globalización ya no es una opción, sino una exigencia y un proceso en marcha e irreversible.

Es importante saber que este camino no hace falta emprenderlo sólo y que existen infinidad de fórmulas para perder el vértigo. Entre ellas, aumentar el tamaño, tanto por la vía de las fusiones como de la cooperación mediante los diferentes instrumentos existentes, como los proyectos consorciados en I+D+i o las misiones conjuntas o alianzas en internacionalización.

Para las que todavía tengan dudas, he aquí un listado de ventajas que conlleva abrir las puertas hacia el exterior: evita que muchas Pymes desaparezcan o que sean adquiridas por empresas más grandes; permite buscar oportunidades en mercados con mayor potencial de crecimiento; ofrece una mejor resistencia a los ciclos económicos adversos; genera unos índices de productividad más elevados y duplicar en un 50% el volumen de negocio; y por último, multiplica por cuatro el tamaño de las empresas, a medio y largo plazo, y por dos sobre las que sólo exportan.

Con todo ello, animamos a los indecisos a perder el miedo a fracasar en otros escenarios y convertirlo en un reto con barreras que se pueden superar. Ese será entonces el selfie que mejor refleje nuestra imagen como sector que sabe aprovechar las auténticas oportunidades.

 

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