Blog del Presidente de FEMEVAL

PÍLDORAS DE IGUALDAD

“Continúa a pesar de que todos esperan que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti”. Este pensamiento de la Madre Teresa de Caculta resume una actitud de vida. La de millones de mujeres que a diario se enfundan el traje de heroína para romper el techo de cristal en todos los escenarios en los que se desenvuelven.

La historia nos ha dejado grandes ejemplos de superación. Activistas como Pankhurst e Indhira Gandhi, la fundadora de Cruz Roja Florence Nightingale, las presidentas Eva Perón y Benazir Bhutto, la artista Frida Khallo, la científica Marie Curie o la diseñadora  Coco Chanel son sólo una pequeña muestra de que las mujeres son uno de los colectivos más activos en la búsqueda y reclamación de un espacio social igualitario y una identidad diferencial.

Una lista que, en nuestra Comunidad Valenciana, ennoblecen, todas aquellas mujeres que cada vez tienen una presencia más activa en instituciones y organismos destacados y como no, en nuestro sector metalmecánico, tradicionalmente masculino.

Aunque se ha avanzado, lamentablemente la intervención de la mujer sigue siendo mucho menor que la del hombre en cualquiera de los ámbitos de la sociedad, sea éste político, social o laboral. En esta semana que se conmemora el Día de la Mujer Trabajadora no puedo como hijo, hermano, esposo y padre dejar de reclamar píldoras de igualdad, ya que, bajo ningún concepto, me gustaría que me aplicasen esa misma medicina.

Las cifras relativas a la participación femenina en los niveles de adopción de decisiones así lo demuestran, a pesar de que las mujeres representan el 51% de los titulados superiores y el 44% de la fuerza laboral. Sólo el 37% de los profesores universitarios son mujeres; en el total de 74 universidades sólo encontramos 11 rectoras; en las empresas privadas no llega al 21% la incorporación femenina en los puestos de alta dirección; en España su presencia en los grupos parlamentarios no alcanza el 40% y sólo 1 de cada 5 parlamentarios nacionales en el mundo es una mujer.

A todo esto se le une una brecha salarial cercana al 23%, lo que forzaría a las mujeres a trabajar 82 días más al año que un hombre para igualar su salario. Como vemos, los datos que remarcan la desigualdad de oportunidades son inagotables. Por lo que todos debemos poner nuestro granito de arena para reconsiderar el enfoque de género: el entorno empresarial, abriendo aún más nuestra mente; el Gobierno, promoviendo medidas efectivas que combatan la discriminación en todas sus formas; las propias mujeres, no resignándose ante esta situación; y la sociedad en general inculcando una educación que apueste por el respeto y la igualdad, dejando atrás absurdas herencias. Porque lo que ocurre en las entidades públicas y privadas es un reflejo de los valores éticos que hemos adquirido en nuestros hogares y en la escuela.

La experiencia en FEMEVAL nos demuestra que cuando se aplican criterios objetivos, las mujeres reportan resultados iguales o mejores que los hombres. No debemos desaprovechar su talento y visión femenina en puestos de decisión porque ellas tienen una forma de liderar y de organizar un equipo de trabajo diferente al del hombre, ni mejor ni peor, pero sí igual de efectivo y competente. Sus logros no nos restan poder, sino que son un éxito de la sociedad por tratar a todos los seres humanos con las mismas píldoras de equidad.

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